Las evaluaciones de confort térmico analizan las condiciones ambientales para determinar si un espacio es cómodo para las personas, considerando factores como la temperatura, humedad, y velocidad del aire. Estas evaluaciones son cruciales para crear ambientes laborales y de vida saludables, y se basan en modelos y parámetros como el PMV/PPD y el índice UTCI.
Existen diversas regulaciones y normas que establecen los criterios para el confort térmico, como la norma ASHRAE 55 y la norma ISO 7730. Estas normas ayudan a garantizar que los espacios y las prendas de vestir cumplan con ciertos estándares de confort térmico.

















































